Planilla del día, clientes con cuenta corriente, cuponeras y membresías, pedidos por WhatsApp, proveedores y costos. Todo en un solo lugar, pensado para un local que atiende con una o dos personas.
Cada parte existe porque hizo falta en un mostrador de verdad. No hay módulos de relleno.
Quién comió, qué, a qué hora y cómo pagó. Se completa sola con los precios de los clientes habituales, se guarda sola y avisa con voz cuando se acerca la hora de un pedido.
Quién te debe y cuánto, pagos a cuenta, cuentas compartidas entre dos personas, y el estado de cuenta en imagen listo para mandar por WhatsApp.
Cuponeras por usos, prepagas o a pagar, que descuentan solas desde la planilla. Membresías de café con canje de un toque en el mostrador.
Los mensajes del teléfono del local entran solos como pedidos, con cliente, plato y hora. Un asistente responde el menú del día a quien pregunta.
Sacás una foto a la factura y la lee sola. Cuenta corriente por proveedor, cuentas bancarias para copiar y pegar, y un comparador de precios entre proveedores.
Qué te sale de verdad cada cosa que vendés, con los precios que pagaste en las facturas y lo que cuesta tener el local abierto.
Nina Soft no lo diseñó una empresa de software. Lo fuimos armando atendiendo un café, resolviendo lo que aparecía cada semana: el cliente que paga la cuponera al mes siguiente, los dos hermanos que comen distinto pero pagan juntos, la factura que hay que cargar antes de que se pierda.
Por eso habla como se habla acá y hace exactamente lo que un local chico necesita.
Contanos cómo trabajan y te mostramos Nina Soft andando con datos reales. Sin compromiso.